La denuncia documentada, verificable, tiene funciones sociales imprescindibles. Crea conciencia pública y memoria histórica. Saca a relucir lo oculto, lo que corroe a la sociedad desde sus entrañas; erosiona la cultura del silencio. Impulsa los derechos humanos, desemboza a esa impunidad letal que se recubre de piedad benefactora. Da voz a quienes no han podido relatar su tragedia. Consignada en textos, es un antídoto contra la indiferencia del olvido. Los libros permiten plasmarla con más amplitud y textura que la que suelen permitir los formatos noticiosos, frecuentemente breves.
Tomado del libro La explotación de la fe
Ediciones B
2008
noviembre 10, 2008 at 6:31 pm
Son muy buenas las enseñanzas del escritor, sus libros hablan claramente sobre la realidad de lo que pasa en el mundo