Una mirada critica del periodista Marco Lara Klahr a la Iglesia Universal del Reino de Dios, su marketing y su credo.
Cante. Alabe. Agite con vigor sus brazos hasta empaparse. Implore. Aférrese al manto sagrado que todos los viernes pasará flotando a centímetros de su cabeza. Llore, gruña o ruja. Repita “amén” con la furia colectiva del caso, cada vez, hasta sentirse exánime. Enarbole las fotografías o las prendas de sus enfermos, y conjure con ello al Mal, que equivale, según este credo neoevangélico, a precariedad económica, enfermedad y vacío. Vamos, desafíe al demonio. Apriete párpados y quijadas, y cuando el pastor exclame, “¡Libéralo, señor Jesús!”, entorne los ojos, babee, vomite sin dejar de maldecir.
Naufrague en este mar patético solemnizado por el piano. Hágalo como lo hacen miles de mexicanos cada día. Y después participe en la puja, seleccione entre la vasta gama de productos que tienen para venderle: agua del Jordán, biblias, libros, aceite del huerto de Getsemaní; sermones y alabanzas en discos compactos, jirones de la túnica de Jesús, fragmentos de su tumba o astillas de su cruz. En tres palabras, si puede, “Pare de Sufrir”.
Inmerso en un escenario monumental y posmoderno, todo neón, todo fulgor, se le propone un viaje de casi dos horas, aeróbico, intenso y extenuante, guiado por aquella consiga perentoria con la que el obispo Pablo Roberto (pastor de la grey mexicana) planta cara a Satanás en un español cuasi portugués difuso y seductor: “¡Manifiéstate! ¡Vamos! ¡En el nombre de Jesucristo, manifiéstate! ¡Vamos!”.
Bajo el estilizado emblema corporativo rojo en forma de corazón, en cuyo fondo aparece calada una paloma en vuelo, los prodigios del religious franchising manan aquí a semejanza de hamburguesas, cosméticos, teléfonos móviles, metanfetaminas reductivas o complejos comerciales homogéneos a los que nos tiene habituados la globalización.
De Veracruz a Baja California, a través del centro, el Bajío y el norte, cada viernes, por ejemplo, usted dispone de alrededor de 40 templos espaciosos y pulcros (la mitad fueron cines, teatros o salones sociales); cinco horarios, un ejército de obreros uniformados a su servicio, y decenas de pastores brasileños, para someterse a un exorcismo masivo de acuerdo con los extravagantes cánones de la Iglesia Universal del Reino de Dios, cuya denominación Pare de Sufrir nos es hoy tan familiar como cualquier franquicia global.
Lo que ocurre en el interior de esos templos níveos, el comunicador brasileño Arnaldo Jabor lo describe así: “Centenas de miserables que no tienen ya nada, siendo expoliados por otros miserables, los obreros, que pueden ascender a pastores y tal vez a obispos, en una pirámide invertida de horrores, como montones de frutas podridas entre la basura callejera” (”Obispo Edir Macedo criou o Deus ejecutivo”, en geocities.com/cronistaarnaldo/).
En los cuernos de la globalización
Igreja Universal do Reino de Deus, Universal Church of the Kingdom of God, Communauté Chrétienne du Saint-Esprit, Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, Oración Fuerte al Espíritu Santo o Pare de Sufrir; el visionario detrás de esta holding de la fe, que después de más de una década de persistencia toma solidez en México (llegó en 1991), es Edir Macedo Bezerra, un magnate brasileño que, montado en los cuernos de la globalización, a partir de 1986 gobierna su imperio corporativo desde Brooklyn.
Es uno de los pastores electrónicos que han florecido en Brasil al crear una gama de opciones espirituales basadas en un determinado estatus social. Están, por caso, la Asamblea de Dios, para las masas. La Iglesia Sara Nossa Terra, para la élite política y mediática. La Asociación del Evangelio Pleno, para la crema empresarial. Atletas de Cristo, para los deportistas profesionales. Y la Iglesia Universal del Reino de Dios, que apela a la abatida autoestima de las clases medias urbanas, depauperadas por tres décadas de catástrofe económica latinoamericana.
Agosto 27, 2008 at 11:00 pm
el mexicano cree en lo que le vendan, que los brasileños han crecido con todo tipo de estafa ha sido porque no habido una regulación seria sobre este fenómeno que cada vez crece mas sin medida de ningún tipo, ni derecho humanos, ni la secretaria de asuntos religiosos han hecho nada
Enero 3, 2009 at 4:58 am
SINCERAMENTE QUIEN CRITICA LO QUE NO CONOCE ES UN COMPLETO IGNORANTE, LA VIDA SE COMPONE DE COSAS BUENAS CUANDO SIEMBRAS COSA BUENAS
Febrero 13, 2009 at 1:24 am
es verdad este articulo, mueven las emociones de la gente para obtener otros veneficios
Marzo 6, 2009 at 5:19 pm
considero q estafar ala gente no es algo muy bueno k digamos .una cosa es tener fe y otra muy distinta aprovecharse de los problemas de la gente.DIOS es maravilloso y a el creo yo k no le importa el dinero.cierto es k el nunca te abandona no es asi lo k dicen los pastores entonces x k lo de pedir dinero .en verdad es para DIOS?
Mayo 20, 2009 at 4:43 pm
porque los supuestos pastores hijos del demonio juegan con el delirio dela umanida y las leyes no toman medida del caso y buscan mas vien el bien para la umanida es cierto que nuestro dios es el dinero pero lo podemos consegir umanamente sin nesecida de engañar la fe dela gente vivimos en un mundo yeno de inmundicia y los pastores son los primeros
Junio 26, 2009 at 3:02 pm
Marco
Eres lo mejor, investigas y escribes como los mismísimos ángeles. Te admiro y te quiero, gracias por hacer estos trabajos.