periodismo


El agresor de la niña Érica Rodríguez tiene nombre y rostro: Manuel Beliz. A pesar de haber sido sentenciado a 11 años de prisión por violación, fue reintegrado a la membresía de los Testigos de Jehová luego de un breve periodo de leve “excomunión”. Durante el juicio penal, el líder contó con amplio apoyo moral de sus amigos Testigos, de las autoridades de su organización y de familiares practicantes de la misma fe. Por su parte, Érica, quien se vio obligada a iniciar el doloroso proceso judicial a la corta edad de 21 años, fue estigmatizada, aislada y considerada “traidora” por haber acudido a las autoridades por haber acudidoSilentLambs Webpage a las autoridades a denunciar al líder que abusó sexualmente de ella de los cuatro a los 11 años de edad.

Lo que más resalta al examinar el caso es una solidaridad feroz en torno al líder religioso mencionado, la cual contrasta con la indiferencia inconcebible hacia una niña que vivió encerrada en un infierno de vergüenza y dolor por siete años. Siete años paralizada ante la amenaza del líder de expulsarla de los Testigos de Jehová a ella y a sus padres si lo denunciaba por violarla.

La solidaridad, un rasgo distintivo de la cultura latina, frecuentemente se pervierte dentro de estructuras religiosas autoritarias. Entonces se torna en encubrimiento y complicidad que favorece el silencio. Esa secrecía en que florece la impunidad que destruye a los más vulnerables.

Tomado del libro La explotación de la fe
Ediciones B
2008

___________________________________________________________________________________________________

Contexto

Pocos conocen la rígida estructura patriarcal que ha elaborado lineamientos “divinos” para que no se denuncien a las autoridades los múltiples casos de pederastia por parte de líderes, en su mayoría contra niñas y adolescentes, que ocurren con preocupante frecuencia en los Testigos de Jehová. Hay un sitio de internet que ha documentado decenas de miles de casos. William H. Bowen, quien fuera anciano y miembro de dicha organización por mas de 30 años, ha dirigido con éxito silentlambs.org desde el 2001. Se trata de una asociación no-lucrativa dedicada a documentar este problema y ayudar a victimas. Su incansable trabajo a favor de los derechos humanos de las mujeres y niñas Testigos de Jehová ha sido eficaz. Su página de internet es indispensable para entender esa dimensión poco conocida de los Testigos de Jehová, ese patriarcalismo perverso que no es exclusivo, como muchos piensan y otros desearían, de la jerarquía católica.

www.silentlambs.org tiene información sobre este tema en español e inglés.

 

Volver a la página principal

Anuncios

Diario La Jornada
Columna Penultimátum, 11 de abril de 2008

Es mexicano, nació en Real de Catorce hace 70 años y lo acaban de relegir por seis años más rector mayor de los salesianos, congregación fundada en el siglo XIX por Juan Bosco. Nos referimos a Pascual Chávez Villanueva, quien ha dicho que es necesario llevar “el carisma salesiano hacia niveles espirituales cada vez más auténticos”. En cambio, ni él ni los obispos mexicanos o el Vaticano han dicho una palabra sobre los abusos sexuales cometidos por un integrante de dicha orden, Juan Manzo Cárdenas, contra 50 menores en la escuela-orfanato Ciudad del Niño Don Bosco, con sede en León, Guanajuato. Por el contrario, como denuncia el investigador Jorge Erdely en su reciente libro, La explotación de la fe, el máximo dirigente salesiano protege al pederasta. Leer toda la columna

 

Volver a la página principal

La explotación de la fe: reseña en la sección  Libros de hoy,  de la Revista Proceso

Volver a la página principal

Rodrigo Vera
Proceso, 17 de marzo de 2008

Casos documentados de abuso sexual contra menores de edad implican a los salesianos, la congregación religiosa fundada a mediados del siglo XIX por San Juan Bosco. En su libro La explotación de la fe, que acaba de ser puesto en circulación por Ediciones B, el investigador Jorge Erdely afirma que el sacerdote Juan Manzo Cárdenas abusó de 50 menores en una escuela-orfanato que los salesianos tienen en León, Guanajuato, con la protección, nada menos, que del rector mayor de la orden.

Revista Proceso

Volver a la página principal