La leyenda de la infalibilidad papal está presente tanto en el catolicismo como, en cierta manera, en el protestantismo contemporáneo. A menudo, se aplica una simple extrapolación de este arquetipo para que perciba a cualquier ministro religioso como incuestionable, como un ser humano superior o incluso divinizado.

Planteémoslo así: ¿en que idea se refugia esa multitud vergonzante de ministros religiosos fraudulentos, y aun criminales sexuales que ocupan los encabezados de los periódicos cada semana? En el mito de que su cargo les confiere estatus de seres especiales, una cierta inmunidad a las normas. Cuánta gente sufre callada, y por años, abusos inconcebibles. Cuántos son testigos de infamias bien corroboradas y permanecen mudos, dudando, cuando en otro contexto tendrían las cosas claras y hablarían. Es más, se movilizarían para hacer algo y defender a quienes son víctimas. Pero es en el ámbito de las creencias en que el abuso religioso ejerce su influjo, como una suerte de hechizo. En eso estriba su impunidad, su amplio margen de maniobra entre el rebaño: no es un ser humano común quien comete el delito. No es como el resto de los mortales. Es el cura, el ministro. Alguien especial.

Eso dice el mito, pero si Pedro no fue infalible, ni reclamó o imaginó jamás serlo, entonces existe una base teológica para establecer el derecho de los feligreses a solicitar la estricta rendición de cuentas de parte de sus ministros y que comiencen a derrumbarse los fueros monárquicos medievales.

Tomado del capítulo 12, Los límites de la autoridad pastoral
La explotación de la fe
Ediciones B
2008

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La denuncia documentada, verificable, tiene funciones sociales imprescindibles. Crea conciencia pública y memoria histórica. Saca a relucir lo oculto, lo que corroe a la sociedad desde sus entrañas; erosiona la cultura del silencio. Impulsa los derechos humanos, desemboza a esa impunidad letal que se recubre de piedad benefactora. Da voz a quienes no han podido relatar su tragedia. Consignada en textos, es un antídoto contra la indiferencia del olvido. Los libros permiten plasmarla con más amplitud y textura que la que suelen permitir los formatos noticiosos, frecuentemente breves.

Tomado del libro La explotación de la fe
Ediciones B
2008

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Hay interpretaciones religiosas torcidas que se usan en nuestra cultura con peligrosa frecuencia para tratar de legitimar abusos. Especialmente cuando impiden ver a criminales y depredadores como lo que son. Por ejemplo, el pederasta con más víctimas documentadas en la historia contemporánea de nuestro país es el sacerdote Nicolás Aguilar. Ha ultrajado a alrededor de cien menores.

Más que el infame Succar Kuri. De hecho, el padre Aguilar es un violador serial. ¿Pero acaso lo percibe así la sociedad en general, la justicia civil, los fieles? No. Por eso es que sigue libre y además, oficiando misas. Su investidura funciona como mecanismo cultural que le garantiza una singular impunidad. Y la ha aprovechado al máximo. Su estatus de sacerdote lo pone en un plano distinto a los demás ciudadanos en la percepción popular. Le otorga impunidad real a casi a todos los niveles.

¿Pero que es un cargo sacerdotal? ¿No emana, finalmente, de creencias religiosas? Exacto. Y eso muestra el poder de las mismas. Cualquier idea que logra que un violador serial ande caminando por la calle tan campante, tomándose fotos con menores y dando misa sin consecuencias, sin la repulsa generalizada de la sociedad, sin la expedita acción de la justicia, no es cualquier cosa. La mera protección política no explica el caso del sacerdote Aguilar. Es por ello, precisamente, que Succar Kuri está en prisión, pero el padre Nicolás Aguilar sigue libre tras dos décadas de pederastia sin freno.

Tomado del libro La explotación de la fe
Ediciones B
2008

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El agresor de la niña Érica Rodríguez tiene nombre y rostro: Manuel Beliz. A pesar de haber sido sentenciado a 11 años de prisión por violación, fue reintegrado a la membresía de los Testigos de Jehová luego de un breve periodo de leve “excomunión”. Durante el juicio penal, el líder contó con amplio apoyo moral de sus amigos Testigos, de las autoridades de su organización y de familiares practicantes de la misma fe. Por su parte, Érica, quien se vio obligada a iniciar el doloroso proceso judicial a la corta edad de 21 años, fue estigmatizada, aislada y considerada “traidora” por haber acudido a las autoridades por haber acudidoSilentLambs Webpage a las autoridades a denunciar al líder que abusó sexualmente de ella de los cuatro a los 11 años de edad.

Lo que más resalta al examinar el caso es una solidaridad feroz en torno al líder religioso mencionado, la cual contrasta con la indiferencia inconcebible hacia una niña que vivió encerrada en un infierno de vergüenza y dolor por siete años. Siete años paralizada ante la amenaza del líder de expulsarla de los Testigos de Jehová a ella y a sus padres si lo denunciaba por violarla.

La solidaridad, un rasgo distintivo de la cultura latina, frecuentemente se pervierte dentro de estructuras religiosas autoritarias. Entonces se torna en encubrimiento y complicidad que favorece el silencio. Esa secrecía en que florece la impunidad que destruye a los más vulnerables.

Tomado del libro La explotación de la fe
Ediciones B
2008

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Contexto

Pocos conocen la rígida estructura patriarcal que ha elaborado lineamientos “divinos” para que no se denuncien a las autoridades los múltiples casos de pederastia por parte de líderes, en su mayoría contra niñas y adolescentes, que ocurren con preocupante frecuencia en los Testigos de Jehová. Hay un sitio de internet que ha documentado decenas de miles de casos. William H. Bowen, quien fuera anciano y miembro de dicha organización por mas de 30 años, ha dirigido con éxito silentlambs.org desde el 2001. Se trata de una asociación no-lucrativa dedicada a documentar este problema y ayudar a victimas. Su incansable trabajo a favor de los derechos humanos de las mujeres y niñas Testigos de Jehová ha sido eficaz. Su página de internet es indispensable para entender esa dimensión poco conocida de los Testigos de Jehová, ese patriarcalismo perverso que no es exclusivo, como muchos piensan y otros desearían, de la jerarquía católica.

www.silentlambs.org tiene información sobre este tema en español e inglés.

 

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Diario La Jornada
Columna Penultimátum, 11 de abril de 2008

Es mexicano, nació en Real de Catorce hace 70 años y lo acaban de relegir por seis años más rector mayor de los salesianos, congregación fundada en el siglo XIX por Juan Bosco. Nos referimos a Pascual Chávez Villanueva, quien ha dicho que es necesario llevar “el carisma salesiano hacia niveles espirituales cada vez más auténticos”. En cambio, ni él ni los obispos mexicanos o el Vaticano han dicho una palabra sobre los abusos sexuales cometidos por un integrante de dicha orden, Juan Manzo Cárdenas, contra 50 menores en la escuela-orfanato Ciudad del Niño Don Bosco, con sede en León, Guanajuato. Por el contrario, como denuncia el investigador Jorge Erdely en su reciente libro, La explotación de la fe, el máximo dirigente salesiano protege al pederasta. Leer toda la columna

 

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La coronación Pascual Chávez Villanueva, rector mayor de la orden de los salesianos y protector del pederasta, posando junto a niños y niñas.

 

“Como en aquel día en que hice mi primera consagración al sacerdocio, hoy quiero decir, una vez más: Sí, Señor.”

 

Una aclamación que parecía interminable lo interrumpió.

 

“Yo acepto la decisión de esta asamblea como la voluntad de Dios”. Otra catarata de aplausos inundó la casa generalizia en Roma.

 

La orden de los salesianos acababa de elegir como su máximo líder a un notorio protector de sacerdotes pederastas.

 

El padre Pascual Chávez pronunció después, con diáfana mirada, un breve discurso inaugural. A continuación vino el tradicional besamanos. Los superiores salesianos se acercaron, formando una fila, a rendirle homenaje. Se acaba de convertir, nada menos, que en sucesor de Don Bosco. Llovían, como un sello de aprobación sobre su ejemplar trayectoria sacerdotal los elogios del selecto grupo de religiosos invitados. Era el pináculo de la carrera eclesiástica del cura del Bajío. El único mexicano, de hecho, que actualmente dirige una orden religiosa del abolengo de los salesianos de Don Bosco, una de las más grandes del mundo. Primer rector mayor, cuyo linaje no era italiano. El noveno sucesor del legendario fundador.

 

Es curioso. Nadie lo ha cuestionado hasta la fecha sobre aquellos cincuenta niños abusados sexualmente por uno de sus curas en León, Guanajuato, cuando Pascual Chavez era un modesto supervisor de la zona.

 

Al día siguiente, el 4 de abril de 2002, el padre Chávez pronunció su primera homilía oficial en una velada especial. Exaltando a su predecesor, el padre Juan Vecci, otro connotado protector de curas paidófilos, prosiguió hablando de sus modestos inicios como un sencillo sacerdote mexicano. Dijo a la concurrencia:

 

“Invito a la familia salesiana y a todos los aquí presentes a un profundo compromiso con la juventud, especialmente con los jóvenes pobres y marginalizados, a renovar nuestra dedicación y servicio a la Iglesia, a amar e imitar el ejemplo que nos legó Don Bosco; llevando dentro de nosotros su carisma y ejemplo a las diferentes comunidades y culturas de donde hemos venido”.

 

A la homilía siguió otro festejo, más vino de honor y plegarias por el nuevo rector mayor. Ese mismo día ofició misa y concedió su primera entrevista a la prensa.

 

Es un misterio por qué dejó continuar al sacerdote Juan Manzo en su puesto, brindándole amplia protección, cuando ya sabía de los abusos. Luego, cuando estalló el escándalo y quiso maquillar las apariencias, lo trasladó —en un acto de singular piedad— a trabajar con niños indígenas mixes a la sierra de Oaxaca. Allá está, hasta hoy.

 

“Esta cultura de hoy, tan secularizada, tan materialista, tan hedonista, tiene una gran necesidad de ser purificada…” , continuó su discurso el hoy rector mundial de los salesianos.

 

Tomado del libro La explotación de la fe.

Ediciones B.

2008

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El sacerdote pederasta que ha violado a más menores en la historia de México, sigue libre y oficiando misa. Lleva, documentadas, 100 víctimas. En contraste, el empresario Succar Kuri abusó sexualmente de 25 menores mayas en Cancún y está en la cárcel. En el México medieval de hoy, pesan más las sotanas que  millones de dólares.

“El caso del religioso con más víctimas sexuales en la historia mexicana fue el del Gaspar de Villarias, que se remonta al siglo xvii. De acuerdo con documentos del Archivo General de la Nación y del Tribunal del Santo Oficio, entre 1610 y 1620, Villarias utilizó su posición de presbítero y el secreto de confesión para abusar de más de 90 mujeres católicas de todos los estratos socioeconómicos. Se puede decir que fue el caso más notable de la época colonial, cuya repercusión llegó hasta Roma.
Hoy, el padre Nicolás Aguilar Rivera ha rebasado —en número y sordidez— ese récord de ignominia, al violar, ultrajar y explotar sexualmente a alrededor de cien niños.

En el mundo mediático mexicano, el empresario Jean Succar Kuri es el emblema de la pederastia y el abuso de poder. Se ha ganado a pulso ese lugar. Están documentadas alrededor de 25 agresiones sexuales menores mayas en las que participó, y las redes políticas y empresariales que lo protegieron han sido exhibidas. El padre Nicolás Aguilar, con cien niños ultrajados aún no es considerado, por alguna misteriosa razón, el pederasta por antonomasia de México. Los medios, en general, apenas le dan seguimiento a su carrera delictiva de vez en vez.

Elementos noticiosos, los tiene. El número de víctimas sexuales; la forma, mucho más violenta y dolosa que la del alevoso pederasta de Cancún, que ya es decir mucho. También está el hecho de que lo encubre el arzobispo primado de México y de que el poderoso cardenal de Los Ángeles, Roger Mahony, hizo lo mismo en su momento. Sin embargo, son pocos los medios periodísticos que le dan seguimiento más allá de la nota breve. ¿Quién ha visto en televisión un reportaje especial sobre el pederasta más infame de la historia contemporánea, el padre Nicolás Aguilar, o una actualización documentada que mantenga al tanto a la ciudadanía y los fieles?

Dicen que si Succar Kuri hubiese sido sacerdote, se hubiera ahorrado mucho del incómodo escrutinio social y, quizás habría evadido la justicia.”

Trascripción de lecturas selectas. Presentación del nuevo libro La Explotacion de la Fe. Feria Internacional del Libro de la Ciudad de México.  Palacio de Minería, marzo de 2008.

La Explotacion de la Fe.

Autor: Jorge Erdely.

Publicado por Ediciones B, 2008.

375 paginas.

 

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